
Sólo hablo tres idiomas: Argentino, mal Argentino, y por teléfono. Punto.
Jajarajajá... Tengo mis serias dudas de si alguien lee este blog, pero no importa: aunque no lo veamos, el sol siempre está. Así que yo estoy. Aunque me identifico con la luna, más que con el solcito.
El tema de hoy es el fascinante mundo de estar al pedo con una idea dándome vueltas en la cabeza desde hace muchos meses: soy arañafóbica y quiero tener una tarántula. Sí, una de esas bichas peludas y culonas que en muchas películas de mi niñéz adornaron tanto mi imaginación siempre activa (al igual que los Aliens. Pero no puedo ir a una tienda de mascotas y decir "Deme un Alien. Y un terrario donde ponerlo"). Supongo que muchos de ustedes han visto la clásica peli donde por alguna causa del tipo "radiación-nuclear-experimento-un boludo que se olvidó de jalar la cadena del baño", sale una tarántula de dimensiones inimaginables a comer gente y desprevenidos varios (entre los cuales me encontraba yo, mirando la dichosa película un sábado a la tarde por canal once...)(o el trece... no me acuerdo)(alguien vió alguna vez "Ben, la rata asesina"??????)(también soy fana de las ratas, que se note. Y tuve dos, que ya murieron por desconocimientos mios en el tema). Buá; la cosa es que la fobia que les tengo a las arañas me hace ver como con rayos X cualquier lugar pequeño donde sé que se pueden encontrar a estas amiguitas acechándome a mí (porque yo pienso que las arañas sáben que les temo y se divierten a mis costillas con eso) (sí, son más inteligentes de lo que parece a simple vista...). Por ejemplo, donde vivía mi abuela paterna (en Misiones), te podías encontrar a una "magnífica pollito" con sólo levantar la tapa del inodoro; y ni hablar si salías al patio selvático que tenía ella en los fondos de la casa... Rebuscar "miñocas" (lombrices en guaraní) entre la vegetación para ir a pescar con mi padre sólo redundaba en dos cosas para mí: o me pica una yarará (pariente de la cascabel yanqui, pero sin cascabel), o me pica una pollito. Sinceramente la picadura de una araña pollito debería ser la elegida, porque la yarará te manda a una muerte casi segura de cabeza; pero el aspecto de la yarará me impresiona menos que la de la otra. A menos que sea una yarará cuzú, que es MUY GRANDE, y la cual me obligaría a gritar hasta quedarme ronca, o a intentar correr hasta quedar paralítica...
Y así mi vida y todo desarrollé una fobia por estas bichas que tienen ocho patas y tienen más pelo que mis gatos. A las arañas pequeñas no les tengo mucho temor (es más: las enfrento sin problemas), pero apenas comienzan a tener, no sé, unos tres o cuatro centímetros de circuferencia total de cuerpo a patas, pues... Empiezo a temblar y se me paran los pelos de la nuca. Tengo entendido que al parecer la fobia a los arácnidos es una cosa que parece ser instintiva en el ser humano, así que no debería sentirme tan avergonzada, pero es una cualidad molesta que muchas veces me impide desarrollar normalmente mi vida en espacios donde sé que abundan (un saludo a mis tios de Misiones!). Puedo verlas en frascos (aunque igual me dá cosita), o en terrarios; pero de sólo pensar que se me van a subir encima hace que me dé un ataque de pánico masivo y los nervios me destrocen por completa: una vez, el hermano de mi pareja (que tiene un amigo que cría estos bichos), trajo un pote de plástico, de mermelada, a la casa, y me dijo que su amigo le había regalado una tarátula de las que tenía. Me persiguió por toda la casa amenazándome con tirarme la araña encima y yo corría con un verdadero ataque de histeria que me hacía gritar como una condenada a muerte. Hasta que al final le quitó la tapa al frasco y me mostró que no tenía nada adentro.
Casi lo mato.
Hasta las tarántulas de plástico me daban miedo de chica (si bien hoy en día eso lo puedo manejar...). Y mi repentino y recién descubierto amor por intentar tener una, de chiquita en lo posible, nació hace poco por un par de razones, a saber...
* Ví un documental sobre ellas en el Discovery, hace bastante, donde te mostraban a las tarántulas desde "bebés", y me dije: "Hum... Si las tengo desde que son tan chiquitas puede que me acostumbra a ellas cuando crezcan..." Y hablaban de la tarántula "rodilla roja mexicana", que decían que es muy dócil y le gusta mucho que la dejen suelta para andar a su gusto. Me imaginé agarrándola y no me produjo repulsión, cosa rara.
* En la calle Irigoyen de acá hay una bichería que tiene ciertos bichejos que no se compran en cualquier otra bichería más "estandar", como lagartos, iguanas, camaleones, boas y... tarántulas. En especial había una GRAN, PELUDA y NEGRA tarántula en un pequeño terrario, que siempre que pasábamos Angel y yo por ahí la veíamos. Una vez se dió la vuelta y todo el bicho a vernos. Y de tanto verla me encariñé con ella, me imaginaba cómo sería tenerla en casa y llevarla en la mano, etc. Ya la vendieron, me parece, porque no la vimos más. No sé qué especie era. Pero me encantaba.
Quizás en algún futuro me compre una, para ver qué onda. La verdad es que me gustaría, así me acostumbro... O eso espero...
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Mi gatito Piguyi juega y juega con mi perra Lola 